Dar y recibir en equilibrio es todo un arte que no todos dominan, una de las cosas que nos conviene saber son los 4 tipos de personas que hay con respecto al Dar y Recibir, saber donde estamos y a donde queremos estar.
Tipo 4 Los Receptores:
Son los que solo miran por ellos mismos y su beneficio. Cuando un receptor da algo, es porque va a conseguir cinco veces más.
No siente que la reciprocidad sea necesaria y justa, no es una norma ética para ellos. Así hará lo que sea para ganar él mismo.
Ejemplo: los bancos no son donantes, aunque nos den crédito. Nunca lo harán si no saben que ganarán mucho más, son receptores.
Los receptores no serán justos, ni reconocerán los méritos ajenos cuando trabajan en grupo.
Un receptor solo piensa en el Yo, y en destacar por encima de todos, nunca piensa en el Nosotros. Son competidores.
Quizás se disfracen de donantes y utilicen las normas sociales, la buena educación y la afabilidad, cultivarán tener un buen carácter, como una de sus armas, y es por esto que pueden ser encantadores, pero el encanto nada tiene que ver con el equilibrio, en ellos es un recurso.
Un receptor utilizará todas sus galas sociales con las personas que puedan beneficiarle, pero si piensa que alguien no puede beneficiarle lo tratará muy distinto.
Esta puede ser la manera de reconocerlos: viendo cómo trata a los que cree que no necesita, o los que creen que están por debajo de su estatus. Quizás debas esperar un tiempo o cambiar de situación para reconocerlos.
Yo reconocí algunos cuando cambié de situación.
Recuerdo perfectamente el día en que dejé de ser la directora de mi revista. En ese día pude conocer, de verdad, a algunos de mis “colaboradores”.
Mientras algunos tuvieron empatía. Recuerdo el caso especial de una mujer que se tomó la libertad y el tiempo de escribirme una carta fulminante, intentando hacerme daño, diciéndome de todo menos bonita, después de mi pérdida, ya no me necesitaba, pues ya no era la directora.
Se olvidó que durante años ella tuvo un espacio gratuito para sus artículos que le permitió atraer clientes a su consulta. Era una receptora tóxica que no sabía agradecer y se permitió intentar hacer daño.
Es muy interesante cambiar de situación, pero no hace falta, no te lo deseo. Podemos entrenarnos en detectar a los receptores tóxicos, observando cómo actúan en las pequeñas cosas.
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El Mejor Regalo. El arte de dar y recibir en equilibrio.

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